miércoles, 9 de noviembre de 2016

La "desfloración" de la Amazonía ecuatoriana.

Con la llegada a Abya Yala (América) de los europeos en el año 1492, se generó un encuentro que rompería todos los cánones que hasta entonces habían conformado la historia y marcaría a los pueblos indígenas para siempre, iniciándose un proceso de transformación que no termina hasta la actualidad, caracterizado este por conflictos de carácter territorial, ideológico, político, económico y cultural que han llevado a los pueblos originarios a engendrar frecuentes “sublevaciones” que “a pesar de haber sido forjadoras de su historia, pocas han trascendido en ella” (Foucault,2013,861). Pocos son los hechos y actos realizados por los indígenas que son recordados y han sido puestos en los libros de historia. Por ejemplo se conoce sobre la batalla que llevaron a cabo los dos hermanos Incas Atahualpa del reino de Quitu y Huascar del reino del Cuzco por el dominio del territorio que habían heredado de su padre, pero no se conoce mucho sobre el sistema social y manejo político que realizaron para obtener victorias sin derramar sangre, como también los grandes avances en el manejo de la metalurgia e hidráulica. El espacio territorial hoy conocido como Ecuador se ha desarrollado involucrando diversos actores culturales de origen indígena, hispano-latinos, y afrodescendientes dentro de los periodos demarcados por una historia de interpretación colonial que empieza por el “preincaico, incaico, colonial y republicano”. Otros son los intereses y luchas de pueblos interactuando en la construcción de una identidad en una nación que avanza y se forja guiada por su afán de superación para lograr el establecimiento de un orden social de carácter intercultural, entendido este en el mas puro sentido etimológico, donde nadie sea reprimido por su religión, su nacionalidad, su inclinación sexual y su libertad de pensamiento. Estadio en el cual no se use la política tan solo bajo el concepto mercantilista como medio para conseguir el poder, y el dinero no sea el único factor que defina las clases sociales. La cronología sobre la historia de la invasión y los desastres producidos en los avances de la colonización son ampliamente conocidos a través de todos los textos escolares que relatan desde la óptica de los que la escribieron, que generalmente fueron los curas en su avanzada catequizante. Ellos en su afán de expandir su llamada “verdad religiosa” vinieron sin entender a estos pueblos con principios y valores diferentes avasallándolos mental y físicamente. Por lo que sobre este proceso de la mal llamada civilización y fundación de los asentamien-tos bajo control español haré tan solo una sucinta reseña, adentrándome con énfasis en el pro-ceso de construcción de la nación a la que me referí en el inicio de este capítulo. Francisco Pizarro y Diego de Almagro divisaron las costas ecuatorianas en el año 1526 en sus expediciones pertinentes (Ayala, 2008,13). Y en 1531 recorriendo estas costas llegaron a Tumbes en lo que hoy es Perú, región que conformaba el imperio Inca. Se adentraron al centro del poder religioso y social del Tahuantinsuyo, este enorme imperio Inca estaba comprendido desde el río Ancasmayo hasta Maule y Tucumán abarcando 4’000.000 km2 que posteriormente comprenderían los países de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Conquistado el Tahuantinsuyo, Sebastián de Benalcázar ocupó el norte del imperio para garantizar su derecho de invasión, fundó la primera colonia española de nombre Santiago de Quito en Colta en la actual provincia de Chimborazo en 1534 (Ayala, 2014,13), posteriormente se posesionó de Quitu capital norte del imperio Inca, logrando la consolidación de la posición española a nombre de la corona gobernada por Pizarro. Para 1535 todo el territorio de Quitu desde Loja (hoy capital de la provincia del mismo nombre) hasta la tierra de los indígenas Quillasingas (nariz de luna o nariz aguda) al norte de la actual provincia de Carchi que limita con Colombia, estaba minuciosamente explorado, conquistado y con núcleos iniciales de población europea en sierra y costa. Posteriormente se enfocaron en la oriental región amazónica al obtener información sobre la abundante existencia de árboles de Ishpingu (Ocotea quixos, exótica especie utilizada ancestralmente por los indígenas para diferentes fines medicinales y rituales), con características bastante similares a la canela de origen asiático muy apreciada en Europa y cuya explotación significaría grandes riquezas en su comercialización. El primero en emprender esta empresa fue el capitán Gonzalo Días de Pineda, quien entró en contacto con los indígenas a los cuales denominó Quijos. En 1539 intentó ingresar por la vía del río Pastaza (nombre derivado del vocablo de origen Shuar “Unpastas” que significa río grande), llegando hasta las faldas del volcán Tungurahua en estribaciones de la selva amazónica, donde estableció un núcleo de avanzada para futuras exploraciones (Reyes y Terán, 1939, 12-13), abriendo la brecha a las ricas regiones de la amazonía con lo que se marcó el inicio del proceso de desterritorialización de esta región. Gonzalo Pizarro, nombrado por su hermano Francisco como gobernador de la ahora denominada provincia de Quito en 1540, se encargó de explorar, conquistar y colonizar más tierras en búsqueda de riquezas, originando una gran oleada de colonización en el pie de monte amazónico ecuatoriano impulsada por la explotación de aluviones auríferos, y luego por el descubrimiento de las minas de oro del pie de monte meridional. Pizarro y Francisco de Orrellana en 1541 consiguen llegar a la región del Coca, llamada así por las plantaciones de coca encontradas por los misioneros religiosos, y siguiendo el curso del río del mismo nombre encuentran al río Amazonas, por lo que los textos los mencionan como los “descubridores” de este fantástico afluente, por su cauce alcanzan al océano Atlántico (Reyes & Terán, 1939, 15; Valdonado, 2010,48; Simson, 1993, 50,51). Con estos procesos de avanzada en función de obtener inmensos réditos económicos, estos hombres catalogados por la historia común como descubridores, evangelizadores, portadores de conocimientos civilizatorios, dejaron tras de sí un sendero de destrucción inmersos en una vorágine de fanatismo religioso, deseos de búsqueda de reconocimiento y riqueza que compensara su pasado.

lunes, 12 de julio de 2010

kichwa canelos del bobonaza


El Pueblo Kichwa de canelos del rio bobonaza de la provincia de Pastaza
Representa la fusión multiétnica de diversos grupos de la Amazonía: Záparos, Canelos, Achuar, Kichwas del Napo y otros como los Andoas, Gaes y Semigaes que habitaron lo que actualmente constituyen las provincias de Napo y Pastaza.
El actual territorio de los Canelo-Kichwas del Pastaza comprende la región circunscrita a los sistemas fluviales Pastaza-Bobonaza y Villano-Curaray, desde los bosques altos en las estribaciones de cordillera hasta las zonas selváticas bajas. (Reeve 1988: 9)

Durante la Colonia, siglo XVI-XIX, la intervención de los españoles a través de sus instituciones económicas religiosas y más adelante la explotación del caucho, en el marco de los intereses del mercado industrial europeo, determinaron una serie de cambios en los patrones culturales de este pueblo, que condujeron a una pérdida progresiva de su riqueza histórica: territorialidad, técnicas de manejo de recursos, mitología, saberes ancestrales y prácticas rituales.
A pesar de estos factores adversos, los pueblos indígenas de Pastaza lograron resistir las formas de dominio y explotación que históricamente se han desarrollado en esta región y, en particular el pueblo Kichwa, ha logrado un alto grado de organización comunitaria basada en la recuperación de sus territorios y el control de los recursos naturales.
Los indígenas quichuas (Kichwas), denominados también indios Canelos o alamas fueron los primeros indígenas de la Amazonía en ser sometidos al cristianismo por parte de la Iglesia Católica, a través de los Dominicos y Jesuitas, que permitió afianzar la colonización en sus zonas.
La declaración de la Iglesia en 1967: que todos los indios del antiguo imperio Inca habían aceptado el cristianismo, no era muy católica que digamos; los Canelos no estaban incluidos en esta declaración, ya que habían sido los primeros en cristianizarse, según el historiador Rodolfo Toranzo.
Los indígenas Kichwas, llamados en principio Canelos, por ubicarse en el denominado País de la Canela debido, a la abundancia de canelo en la zona, fueron bautizados como alamas (hermanos) por parte de los Dominicos, que fueron los primeros religiosos en llegar a Pastaza, justamente en lo que hoy es la parroquia Canelos, la más antigua de la Amazonía Ecuatoriana
En 1581, los Dominicos fundan Canelos, en la desembocadura del río Pindo y 1782 las epidemias, alzamientos y luchas de resistencia indígena, reducen a 18 mil pobladores. Desaparecen el 100 % de los Roamayna; el 90% de záparas, el 80% de los Gayes, el 70% de los Andoa y el 60% de los Avijira
En 1624, entró a este lugar el primer padre Dominico, Sebastián Rosero, y en 1891 se establecen definitivamente los Dominicos españoles, fundando el Primer Vicariato Apostólico. De ahí en adelante comenzó el sometimiento al catolicismo a los indios Kichwas, que posteriormente se convirtieron en los primeros aborígenes amazónicos incorporados a la civilización occidental.